Como cada año, en vísperas de un nuevo campeonato, los ojos de los apasionados al emparrillado se plasman fijamente en la pretemporada, ya que ésta funciona como referencia para conocer el nivel de los pilotos, pero sobre todo para observar el desempeño de los monoplazas. 

En esta ocasión las sorpresas inundaron el circuito ya que todos estábamos seguros que Mercedes y Ferrari serían los amplios favoritos para dominar la pretemporada después de lo mostrado en el campeonato pasado, sin embargo, la incertidumbre llegó cuando los tiempos registrados rezagaron a Lewis Hamilton y a Valtteri Botas en la octava y décima posición respectivamente. ¿Será que ambos pilotos no quieren revelar las verdaderas capacidades de sus automotores? O, quizá el acoplamiento a las adecuaciones hechas por la escudería para esta temporada les están creando verdaderos problemas. Creo que esta incógnita será despejada hasta Australia.

 Por su parte Ferrari hizo lo suyo y se adueñó por completo de la pista, dejando claro que tanto Vettel como Raikkonen tienen hambre de revancha, por lo que desde éste momento son grandes candidatos.

 Quien impactó a propios y extraños fue Fernando Alonso, que después de las críticas recibidas en 2017, parece totalmente enfocado a retomar su nivel y siendo sinceros, McLaren hizo todo lo posible para proporcionarle un monoplaza de primer nivel por lo que la responsabilidad total será para el español.

 Finalmente hablaremos de los Red Bull, los cuales son considerados por muchos analistas como los caballos negros de la temporada, y no es para menos si tomamos en cuenta el gran desempeño que tuvieron el campeonato pasado. Aunque seguramente muchos apostarían por Daniel Ricciardo, mi pronostico apunta a que Verstappen (pese a su marcada juventud) llevará la bandera muy en alto y, aunque en la pretemporada no le fue también como a su compañero, seguramente arrancará de gran manera en el GP de Australia.    

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